Se vuelve a la realidad y, por lo tanto, retomamos nuestras vidas ajetreadas, rápidas y con responsabilidades que estaban en pausa al momento de comenzar el periodo mas relajante de todos conocido como verano.
En síntesis, las vacaciones terminaron para empezar la carrera por terminar luego este semestre. Típico, comenzamos nuestras vidas y ya estamos preguntando cuando son los feriados, cuantos hay y que día es el último en que nuestras actividades terminan para volver al periodo de aguas tranquilas.
En fin, con esto quiero recalcar y mencionar algo muy particular que me ha comenzado a suceder, mas creo que en esta carrera no corro sola. Siempre cuando comenzamos algo nuevo nace un sentimiento que nos aborda de tal manera que (a mi parecer) nos hace sentir frágiles y/o vulnerables. ¿A que me quiero referir con esto? Una palabra que es tan corta, pero que cuyo sentimiento es tan grande y duradero. Con esto me refiero al miedo.
Si nos detenemos a analizar esto, el miedo en cierta manera tiene muchas aristas.
¿Miedo a que? Ufff..! a muchas cosas... en mi caso? Miedo a las arañas (si es algo tangible) y miedo al fracaso (para algo abstracto)
En estos días siento y comparto este sentimiento que esta constantemente acechándonos en cada etapa de nuestras vidas.
Comienza en nuestra infancia con el miedo a la oscuridad, sombras y/o monstruos que resultan ser cualquier cosa, menos lo que pensábamos en un comienzo. Ya en la adolescencia surge el miedo a que nuestros padres nos pillen en algo que ellos desaprobarían. Al pasar los años se cree que los miedos no están presentes, pero llegan en el momento menos esperado.
Tengo miedo, lo reconozco. Miedo a que? Miedo a fracasar; defraudar a mis padres y a mi. En esencia, tengo la necesidad y ganas de poder hacer cosas que mis padres no pudieron hacer en su momento, y a su vez poder dar bienestar a mi familia. Es malo sentir miedo? Creo que no, pues me hace reaccionar para poder luchar por lo que quiero, lo que si encuentro que el vivir con miedo no es sano. Vivo con miedo? No, pero sí tener miedo de vez en cuando nos hace humanos.
El miedo a lo desconocido y fracasar en eso, me hace sentir en cierta manera vulnerable, pero también en esos momentos me doy cuenta que el miedo a fallar en algo significa que de verdad es importante y tiene relevancia. Espero que con el tiempo, este se disipe pero que no desaparezca, pues cuando deje de sentir miedo por eso, creo que será el momento en que me deje de interesar.
Dedicado a quienes tenemos miedo de comenzar algo desconocido, más creo que el único remedio para eso es confiar en nuestras habilidades pues hemos llegado lejos ...
