Es increíble como un simple llamado por teléfono, un mensaje de texto o una fotografía puede cambiar la percepción de toda una vida.
Últimamente, me encuentro desorientada, no sé qué hacer, a dónde ir y mucho menos cómo reaccionar. Hace un buen tiempo que no sentía ese deseo creciente de escribir sobre algo que me estuviese ocurriendo recientemente en mi vida. No es de que en este año no haya pasado nada, pero la verdad es que estos meses que han sucedido muchas cosas han cambiado cosas en mi, mi entorno y mi corazón.
Partiendo por mi, creo que cada día que pasa me voy descubriendo y re-encontrando con lo que soy y aspiro a ser en unos años más. Es increíble cuando te pones a pensar en que mierda estabas el año anterior, con quién estabas y las cosas que hacías en ese momento. Es cosa que se ve reflejada al ver fotografías del año pasado y te das cuenta que las cosas nunca vuelven a ser como lo fueron en ese momento, por lo tanto, lo más sano es seguir, dar vuelta la página y caminar con la frente en alto siempre.
En cuanto a mi entorno, tengo muchas cosas que decir. Volver a un espacio, al cuál no esperaste volver después de tantos años no es para nada fácil. Un espacio que se encuentra lleno de recuerdos y que en cada rincón se puede observar un vestigio de algún momento glorioso y/o algún recuerdo que fue construido. Miles de situaciones se vienen a tu cabeza, como un huracán de emociones que alguna vez dejaste guardado en una cajita y que no esperaste recordar en un buen tiempo. De la misma manera, los fantasmas del pasado vuelven a surgir, para tratar de revivir algún sentimiento que estuvo por ahí, congelado por el pasar de los años, más sigue siendo lo que es... un simple recuerdo.
Ahora, si hablamos de mi corazón, creo que no terminaría nunca. En estos meses, creo que he sufrido una especie de metamorfosis emocional, en dónde pasé por todos los sentimientos habidos y por haber. Comenzando con el amor, luego con el rencor, la pena, hasta concluir con la resignación.
Hace un tiempo atrás me impuse la meta de congelar todo vestigio de sentimiento y/o calidez hacia alguien, pues cuando se han pasado las cosas que he vivido, es mejor resguardar la integridad y lo que quedó de tu corazón para alguien que de verdad lo pueda apreciar. Hace un año, me encontraba en una disyuntiva: cambiar o seguir igual? Opté por cambiar, pero no me resultó. Terminé como estaba desde un principio, por lo que decidí volver a mi esencia. Pero, cuando volví a mi esencia, fue peor, entonces.. qué debía hacer? No tenía idea, hasta que decidí por congelar por completo. Eso funciona (por un tiempo), pero después de que el hielo se derrite, es bien poco lo que queda en ese momento. Más ese poquito que queda, puede que vuelva a latir un corazón seco que alguna vez sintió amor.
No se sabe que pasará, pero por lo menos si tengo la certeza que deseo descubrir lo que el destino me tiene en esta pasado, y si es necesario, podría incluso arriesgar algo a cambio.
Es por esto, que esta estación llamada Primavera además de alergias y amores adolescentes, nos trae un viento de grandes cambios que pueden que sean permanentes.
Dedicado a quienes sienten en el aire la llegada anticipada de un Verano lleno de sorpresas que están dispuestos a descubrir















